lunes, 27 de abril de 2009

ULTRAISMO

El objetivo primordial de esta corriente era la modernidad, previa la liquidación del modernismo decadente. Rasgos característicos: riqueza de imágenes y metáforas sorprendentes, sentido lúdico de la creación estética, un profundo lirismo, agudeza conceptual y sentido del humor.El Ultraísmo LiterarioEl Ultraísmo tiene varios aspectos en común con el Creacionismo y, desde luego, contó con una gran aceptación entre las minorías literarias: participan en su gestación personas como Cansinos-Asséns, Eugenio Montes, Isaac del Vando, Adriano del Valle, Rafael Lasso de la Vega y Jorge Luis Borges, en aquel momento presente en España. Asimismo serán numerosas las revistas que difunden sus principios poéticos: Grecia, Cervantes, Ultra, Plural, Alfar, etc. Prescisamente en la revista Grecia apareció el primer manifiesto en 1919, donde ya se vislumbraban las relaciones de esta tendencia con el futurismo italiano y el dadaísmo. Su corta vida no impidió que se exportara a Hispanoamérica, donde tuvo una buena acogida por el ya citado Borges, además de González lanuza, Piñero y Ortelli, entre otros. En cuanto al término Ultraísmo, Guillermo de Torre apunta a su autoría y al papel de Cansinos-Asséns.Es una corriente literaria española e hispanoamericana de vanguardia, desarrollada entre 1918 (fecha del primer manifiesto) y 1922, año en que deja de publicarse la revista ULTRA. El neologismo con que se reconoce este movimiento (del latino ultra: más allá), puesto en circulación por G. de Torre, fue tomado por R. Cansinos-Assens para titular el mencionado manifiesto de 1918 en el que se esbozan los objetivos de su grupo:"Proclamamos la necesidad de un ultraísmo, (...) nuestra literatura debe renovarse, debe lograr su ultra, como hoy pretende lograrlo nuestro pensamiento científico y político. Nuestro lema será ultra, y en nuestro credo cabrán todas las tendencias sin distinción. Más tarde estas tendencias lograrán su núcleo y su definición. Por el momento creemos suficiente lanzar este grito de renovación y anunciar la publicación de una revista que llevará este título: Ultra, y en la que sólo lo nuevo hallará acogida". (G. de Torre, 1974)En este manifiesto se enuncia el propósito fundamental del grupo: crear un arte nuevo que supla la última evolución literaria: el novecentismo, lo cual implica el abandono de las técnicas de expresión poéticas del modernismo decadente y la apertura a los movimientos de vanguardia europeos. Los iniciadores de esta corriente, aparte de Cansinos-Assens, son G. de Torre (el gran teórico y estudioso de los movimientos vanguardistas) y G. de Diego, entre los españoles, y Jorge Luis Borges y E. González Lanuza, entre los hispanoamericanos.El ultraísmo surge en un contexto europeo de renovación artística y literaria que es seguida en España con gran interés gracias a la información de ciertas revistas, entre las que destaca Prometeo (1908-1910), dirigida por R. Gómez de la Serna. En esta revista se publican los manifiestos futuristas de Marinetti, traducciones de los poetas ultrasimbólicos SaintPol Roux, T Klingsor, Paul Fort, etc., y proclamas del mismo Gómez de la Serna en contra de los convencionalismos estéticos y sociales y a favor de las nuevas tendencias, en un tono que preanuncia los manifiestos dadaístas y ultraístas. Ramón G. de la Serna comparte el objetivo renovador de este movimiento y colabora con sus greguerías y artículos en revistas ultraístas como Frecia, Ultra y Tableros. Y, sobre todo, se adelantan en su obra algunos rasgos característicos de la futura poesía de ultraísmo: riqueza de imágenes y metáforas sorprendentes, sentido lúdico de la creación estética, un profundo lirismo, agudeza conceptual y sentido del humor. La greguería prefigura un nuevo modelo de escritura, cuyo influjo se advierte en algunos poemas ultraístas de G. Diego, E. Montes, P. Garfias y J. Rivas Panedas.Entre las influencias ejercidas sobre esta corriente de vanguardia, hay que citar la de V. Huidobro, el poeta creacionista chileno, que en 1918 viene de París a Madrid y entra en contacto con un grupo de poetas a quienes comunica sus ideas e inquietudes estéticas y les facilita información (libros y revistas) sobre las nuevas tendencias y escritores europeos, con quienes les pone en relación.Sin embargo, el promotor inicial del grupo ultraísta, al menos como inductor de entusiasmos es R. Cansinos-Assens, que hacia 1915 asiste a la tertulia de R. Gómez de la Serna en el Café de Pombo y más tarde fundará su propia tertulia en El Colonial. A ella asisten P. Garfias, J. Rivas Panedas, C.A. Comet, etc., firmantes del citado manifiesto de 1818. La nueva corriente contará con dos revistas: Grecia (publicada en Sevilla y en la que aparecen traducciones de G. Apollinaire, P. Reverdy, F. T. Marinetti, Tristan Tzara, etc.) y Cervantes, fundada por F. Villaespesa en 1917, y que, al pasar su dirección a Cansinos-Assens, se convertirá en portavoz del Ultraísmo, entre 1919 y 1920. En ella publicará G. de Torre sus primeros estudios sobre las vanguardias europeas y J. L. Borges traducirá a los poetas expresionistas alemanes.G. de Torre ha dejado, como protagonista y crítico, un precioso estudio sobre los orígenes, objetivos, contenido teórico, innovaciones técnicas y valoración final del Ultraísmo. El objetivo primordial de esta corriente era la modernidad, previa la liquidación del modernismo decadente. Los rasgos más salientes de la nueva estética serían, de acuerdo con las reflexiones de G. de Torre y J. L. Borges, los siguientes:En cuanto a los géneros literarios: predilección por la poesía lírica y predomino del culto a la imagen y la metáfora (reducción de la lírica a su elemento primordial: la metáfora). Una poesía entendida como síntesis y fusión de imágenes y estados anímicos: simultaneísmo, velocidad imaginativa.En el contenido teórico: supresión del elemento sentimental y erótico, del confesionalismo o posibles referencias morales. Preferencia por temas de la vida moderna, tratando de descubrir sus connotaciones líricas. Se trata de vislumbrar el fondo primigenio de las realidades del mundo.En el plano lógico y sintáctico: se suprimen las cadenas de nexos y las fórmulas de equivalencia (como, semejante a), se eliminan los adjetivos, etc., con lo cual se rompe la continuidad del discurso, resaltando las percepciones fragmentarias, con la convicción de que se está potenciando de esta forma la pureza del flujo lírico.En el aspecto formal: supresión de elementos ornamentales; desaparición de la rima y de ciertos valores retóricos y musicales, y atención a los valores visuales y plásticos: los ultraístas relacionan la poesía con la pintura y la arquitectura, se entusiasman con el cubismo; de ahí su interés por imitar gráficamente los objetos sugeridos en el poema por medio de una presentación tipográfica en la que se juegan los espacios en blanco, las alineaciones quebradas, las ondulaciones y círculos y otras figuras geométricas.El movimiento ultraísta ha dejado una producción literaria, aunque escasa, de considerable valor, en varios libros de los principales creadores: Helices (1923), de G. de Torre; Imagen (1922), Manual de espumas (1924) y Limbo (1951, con poemas de 1920-21), de G. Diego; El ala del sur (1926), de P. Garfias; Espejos (1921), de J. Chabás; Poemas póstumos (1924), de J. de Ciria y Escalante, etc.En Latinoamérica, el Ultraísmo cuenta, además de la creación personal de Borges, González Lanuza, O. Girando, etc., con revistas relevantes como Proa, Prisma y Matrín Fierro, en Argentina; La Cruz del Sur y Alfar, en Uruguay; Revista de Avance, en Cuba; Contemporáneos, en México, etc.A pesar de su corta duración, el ultraísmo cumplió un papel fundamental en la renovación de la poesía española de los años veinte y treinta de nuestro siglo. A su talante iconoclasta se debe la ruptura con las formas del Modernismo decadente y el ímpetu innovador y abierto a las vanguardias europeas: Sirvió para purificar el ambiente literario y dar paso a las novedades vedadas entonces para España: el cubismo, el futurismo, el imaginismo y demás ismos (G. de Torre). Se han apuntado deficiencias: haberse reducido al género lírico y no haber contado con las conquistas formales de la poesía tradicional, al contrario de lo que hicieran los poetas del 27, que supieron aunar revolución y tradición. Sin embargo, en estos mismos poetas es perceptible el influjo del Ultraísmo en el culto de la imagen y la metáfora.Escritores IniciadoresEspañoles: Cansinos-Assens, G. de Torre y G. de Diego.Latinoamericanos (hispanoamericanos): Jorge Luis Borges y E. González Lanuza.Manifiesto UltraístaHe aquí el manifiesto donde la más entusiasta representación de la juventud literaria madrileña, hace constar su fé en el nuevo arte, iniciado en España por el maestro Rafael Cansinos-Asséns, y que, bajo el nombre conquistador "Ultra", viene a ser como una aurora en medio de la decadencia novecentista.ULTRANi que decir tiene que, como todo lo que es rebelde y es moderno, cuenta con nuestras más sinceras simpatías.Los que suscriben, jóvenes que comienzan a realizar su obra, y que por eso creen tener un valor pleno de afirmación, de acuerdo con la orientación señalada por Cansinos-Asséns en la interviú que en Diciembre último celebró con él X. Bóveda en "El Parlamentario", necesitan declarar su voluntad de un arte nuevo que supla la última evolución literaria: el novecentismo.Respetando la obra realizada por las grandes figuras de este movimiento, se sienten con anhelos de rebasar la meta alcanzada por estos primogénitos, y proclaman la necesidad de un ultraísmo para el que invocan la colaboración de toda la juventud literaria española.Para esta obra de renovación literaria reclaman, además, la atención de la Prensa y de las revistas de arte.Nuestra literatura debe renovarse, debe lograr su ultra, como hoy pretenden lograrlo nuestro pensamiento científico y político.Nuestro lema será ultra, y en nuestro credo cabrán todas las tendencias sin distinción, con tal que expresen un anhelo nuevo. Más tarde, estas tendencias lograrán su núcleo y se definirán . Por el momento creemos suficientes lanzar este grito de renovación y anunciar la publicación de una revista que llevará este título de Ultra, y en la que solo nuevo hallará acogida.Jóvenes, rompamos por una vez nuestro retraimiento y afirmemos nuestra voluntad de superar a los precursores.-Xavier Bóveda.-César A. Comet..-Fernando Iglesias.- Guillermo de Torre.-Pedro Iglesias Caballero.- Pedro Garfias.- J. Rivas Penedas.- J. de Aroca."Manifiesto ultraísta"por Isaac del Vando-Villar aparecido en la revista GreciaPlatónicamente estamos exponiendo nuestra moderna doctrina ultraísta en las columnas de Grecia [una revista en que por un tiempo se publican obras ultraísta y novecentista] sin querer molestar a los fracasados maestros del novecientos.Hemos procedido de esta forma por entender que el olvido y el silencio serían las armas más certeras para herirles en sus rancios credos estéticos.Pero he aquí que ellos acogen nuestra moderna lírica irónicamente, haciendo creer a los que con inquietud nos miran, que somos unos alienados y quieren de esta suerte llevarnos al manicomio del olvido.Y esto es una infamia, una cobardía y una injusticia que a sabiendas quieren cometer con nosotros los fracasados del novecientos.Los ultraístas estamos situados en la vanguardia del Porvenir: somos eminentemente revolucionarios y aguardamos impacientes la hora en que los hombres de ciencia, los políticos y demás artistas estén de acuerdo con nuestras rebeldías para proclamar, de una manera definitiva, el triunfo del ideal que perseguimos.Valle-Inclán, Azorin y Ricardo León, que son los que representan en nuestras letras el pasado triste, nos tienen usurpado el puesto preeminente a que somos acreedores.Porque ellos son unos plagiadores conscientes e inconscientes de nuestros clásicos y ninguna cosa nueva nos han revelado ni podrán revelárnosla. Y nosotros estamos limpios de ese pecado y tenemos imágenes e ideas modernas praa hacer florecer de entre sus palmpsestos nuevas flores cuyos perfumes, por lo exóticos, deleitarán a los más sutiles ingenios que sienten la avidez del futurismo artístico.Y no son ellos – me refiero a Valle-Inclán, Azorín y Ricardo León -, los verdaderos culpables de este embotamiento retrospectivo literario. Es el núcleo de sus aburguesados lectores, que tienen vendados los ojos del entendimiento ante la luz ceguedora de nuestras imágenes que alzan sus vuelos hacia las colinas azules del pensamiento moderno.Nosotros podremos estar equivocados, pero nunca podrá negársenos que nuestra manera de ser obedece al mandato imperativo del nuevo mundo que se está plasmando y hacia el cual creemos orientarnos con nuestro arte ultraísta.Triunfaremos porque somos jóvenes y fuertes, y representamos la aspiración evolutiva del más allá.Ante los eunucos novecentistas desnudamos la Belleza apocalíptica del Ultra, seguros de que ellos no podrán romper jamás el himen del Futuro. ______________________________________________________El ultraísmo de BorgesLuego de analizar los distintos poemas de Jorge Luis Borges, advertimos que su escritura presenta claramente aspectos del ultraísmo. En primer lugar, utiliza numerosas veces la metáfora y el sentido figurativo, lo cual es visible en los poemas analizados anteriormente. En ellos, la utilización de la metáfora hace prácticamente al poema. Por otra parte, observamos también que estas metáforas no siempre poseen lógica corriente, lo que hace que en muchos casos sean chocantes y extrañas. Un ejemplo de esto esta presente en la cabeza de la vaca muerta del poema Carnicería , una simbología poco común.Notamos la eliminación del sentimentalismo, otro aspecto característico del movimiento ultraísta, que plantea entre otras cosas la innovación en temas nunca antes utilizados en la poesía. A partir de esto, temas como calles, lugares, juegos, encuentran su lugar en la poesía, espacio previamente reservado para el amor, la naturaleza, y los sentimientos más profundos. Por otro lado, una característica principal de la escritura de Borges en los poemas examinados es la eliminación de la rima. Este aspecto también contradice la tradición del género y por tanto, su lógica, pero según nuestro parecer, lo que realmente hace es reestablecerla. Al comparar los poemas ultraístas con otros de otra época, se puede observar la diferencia en la presencia o no de rimas, así como también de metáforas, a las que Borges luego calificará de elementos no esenciales.El movimiento también entendió que la poesía debía ser más rebuscada y utilizar un lenguaje sintético. Borges adoptó este tipo de escritura rebuscada, como vemos en los cuatro casos analizados, los cuales requieren de una atención especial al leerlos con el fin de comprenderlos y de entender las metáforas presentes.Todos estos poemas se ven muy influenciados por las ideas ultraístas, ya que es el primer libro de poemas que escribe Borges y lo hace en su regreso de España. Allí participó de las tertulias que fundaron este movimiento. Es por eso que en este, su primer libro, aplica estas ideas que más tarde criticaría él mismo.Jorge Luis Borges, durante su viaje a Europa, en 1919 se muda con su familia a España donde comienza a frecuentar las tertulias de Rafael Casinos Asséns, precursor del ultraísmo, en el café Colonial de Madrid. Se une allí al movimiento, cuyo alcance fue bastante poco duradero. No obstante, más tarde Borges diría: “abandono el intento de ser moderno ya que fatalmente lo somos” y dejaría entonces de valerse de estas ideas para la escritura de sus obras.Lo que cambió en el arte Jorge Luis Borges en esta época, es decir que lo caracterizó de vanguardista, está íntimamente relacionado con lo expresado anteriormente. Fue líder en innovación, cuestionamiento, creatividad y redimensión de la poesía y la literatura. Las cuestiones de escritura y temas tratados que lo caracterizaron en esta época, fueron los que lo llevaron a ser vanguardista e innovador. La utilización de temas nunca antes utilizados en la poesía lo diferenció al autor del resto, cambiando la poesía totalmente y reestableciendo las reglas corrientes. Borges desafió los límites de la lógica, cuestionando qué es lógico, y luego modificándolo. Asimismo, otro aspecto de la poesía utilizado por Borges que significó una innovación fue la utilización de metáforas y la relación de estas con temas y cuestiones de su época o anteriores, como lo es la mención a Rosas y su comparación a la carta del as de espadas. Más allá de esto, al incorporar temas nunca antes utilizados en la poesía a la misma, le permite cuestionar el pasado, presente y futuro a través de temas cotidianos, en lugar de sentimientos y pensamientos abstractos. Es de este modo que el autor expande su campo, traspasa las barreras, desafía los límites, que en lugar de parecer vulgares, las transforma en únicas.
Publicado por Círculo Literario El Viento Frío en 5:14 PM 0 comentarios

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